No hay revolotear de mariposas
en este campo yermo y desolado
que antaño fue fecundo y floreado,
un remanso de ninfas y de diosas.
¿Qué fue de aquellas flores tan hermosas
de peculiar verdor aturquesado,
pastos del unicornio azul alado
inspirador de estrofas armoniosas?
Al final del desértico camino
ya diviso en el verde palmeral
el ansiado horizonte del deseo.
Llega el alba y desnuda mi destino
del que formas, amor, parte esencial,
¿o es acaso espejismo este aleteo?
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