El Malevólico
Poeta recién llegado
Noche de luna, en la perpetua espera
abrígame con tu manto misericordioso
cuando el sereno acorte mi existencia
y mi tesoro se diluya sin su presencia
Entre los muros fríos de mi prisión
su alma pura y su sonrisa angelical
fundieron cadenas de resentimiento,
y vieron los viejos troncos del nogal
árbol de mi trayecto ya dilapidado
el retoño que con ansia esperaron
Mis sentimientos se evaporan prestos
Soberbia, mi voz aclama su nombre,
su cuerpo encendiendo esta hoguera;
disipando la soledad fría y sepulcral.
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Misericordiosa, su palabra impresa
en mi corazón reciclado, desgastado
escribe con primavera en sus letras
Hojas aromáticas de sueños dorados...
¿Será su noche como la mar en calma?
¿sentirá su piel la falta de mis caricias?
¿sus ojos brillarán con tu luz de plata?
Con un suspiro fugaz entre los versos,
que brota del océano del pensamiento
así le hablaremos al viento venidero
Noche de luna, confesor de mi voz
transmite la esperanza de este amor
con un destello que ilumine su alma
y dile que le amo, sin más distancia.