AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
esta mañana estuve bebiendo el mar cortado por mis tijeras
en el sonido perfumado del hollín que muere en las montañas
y el zumo de esta fruta de sangre
disparó en la puerta perdida de los cascabeles
donde los barcos navegan en cierta constelación
pero afuera los trigales llueven fuerte en los caminos
mojan el reloj que se/para a la distancia
y los fuegos que viven en el pasado atacan esas cuerdas
cuando los cables del vacio se ahogan
entonces nunca habrá un cuerpo que nos comulgue
como el vestido gris que se cae en tu mejilla
sin embargo el espejo dilatado de las flores
se pregunta cómo son las aguas secas
en el sonido perfumado del hollín que muere en las montañas
y el zumo de esta fruta de sangre
disparó en la puerta perdida de los cascabeles
donde los barcos navegan en cierta constelación
pero afuera los trigales llueven fuerte en los caminos
mojan el reloj que se/para a la distancia
y los fuegos que viven en el pasado atacan esas cuerdas
cuando los cables del vacio se ahogan
entonces nunca habrá un cuerpo que nos comulgue
como el vestido gris que se cae en tu mejilla
sin embargo el espejo dilatado de las flores
se pregunta cómo son las aguas secas