uranodania
Poeta recién llegado

Espejo escarlata
Todos esos pequeños fragmentos de brillante plata caen juntos sobre mi cabeza. Muy pequeños para ser unidos, pero lo suficientemente grandes como para cortarme. ¡Sorpresa ¡ Sangro, sangro y no me canso de sangrar El placer se apodera de mi rostro. Como un placebo extraño y grotesco Libérame de interminables horas de mutilación sin fin, mis brazos no aguantan más cicatrices. Miénteme y convénceme de que estaré bien por siempre y que todo esto cobrará sentido alguna vez. Se apaga mi vela, todos contribuyen y la soplan, incluso tu. Entre hambres, gritos de mercado y extravagantes vestimentas me ahogo en un grito desesperado, pequeño es mi oasis. El traje de Pena me queda como guante, pero no e gusta como combina con mis ojos ¿Verdad que no me viene? El reflejo en mi espejo se esfumó entre noches de amor nostálgico y despertares florecidos. Míralo. Cuántos fragmentos han caído ya ¡No los pises que cortan, losé, mira mis brazos! El espejo escarlata se ha roto. La muñeca se ha descosido, las perdices han muerto y las flores han florecido. Y yo sigo aquí.
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