Blomar
Poeta recién llegado
Luego de la rutina de retirar el maquillaje de su rostro, soltarse el pelo y colgar la ropa en la percha. Como un ritual, antes de dormir, Ana encendía un cigarrillo y se sentaba a la orilla de la cama, quedaba frente al espejo de su tocador. Su mirada traspasaba la cortina de humo y quedaba inmersa en él por varios minutos, hipnotizada por algo que solamente ella veía.
Tan sólo reaccionó, al sentir que algo le quemaba los labios. Entonces se percató del cigarrillo en su boca y que se había consumido, lo colocó en el cenicero junto al resto de las colillas. Se recostaba y pensaba, que los espejos no mienten y cuando estás de frente a uno, te muestra lo que realmente eres.
Tan sólo reaccionó, al sentir que algo le quemaba los labios. Entonces se percató del cigarrillo en su boca y que se había consumido, lo colocó en el cenicero junto al resto de las colillas. Se recostaba y pensaba, que los espejos no mienten y cuando estás de frente a uno, te muestra lo que realmente eres.