La bruma emerge detrás de los cerros, cuando el cielo se exalta y ruge imponente, el egoísmo se vuelve la fuerza de un hombre, no escucha, no mira, no siente, sin devoción, sin un gramo de amor en su interior, sin reflejo de su corazón.
Solo cierra las puertas de su vida, justifica la razón de la soberbia, corre tan deprisa con su sangre caduca e insuficiente, una y otra vez olvida que existe el amor, olvida la oración que algún día pronunció.
Acaso fue la verdad o acaso fue el mundo cruel de su alrededor, cocodrilos y serpientes atrapó, en el proceso sufrió, amo, canto, brillo, escaleras subió, mil demonios mato, un reloj cansado sus manecillas marchitas por el calor y así con una camisa de seda pintada de gris murió.
Ismael Medel
Solo cierra las puertas de su vida, justifica la razón de la soberbia, corre tan deprisa con su sangre caduca e insuficiente, una y otra vez olvida que existe el amor, olvida la oración que algún día pronunció.
Acaso fue la verdad o acaso fue el mundo cruel de su alrededor, cocodrilos y serpientes atrapó, en el proceso sufrió, amo, canto, brillo, escaleras subió, mil demonios mato, un reloj cansado sus manecillas marchitas por el calor y así con una camisa de seda pintada de gris murió.
Ismael Medel
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