Si debería el humo, dibujar un símbolo;
el aviador que huye,
sin saber si la noche,
lo sostendrá…
la catedral efervescente,
y su altar de mariposas;
los caballitos de mar,
que regresan al hogar….
y, esas raspas, como una caricia,
la percusión inabarcable, nuestro pecho;
los ferrocarriles,
por ese tapiz de tigres…
atravesar un millar de espejos,
para llegar al reino.
el aviador que huye,
sin saber si la noche,
lo sostendrá…
la catedral efervescente,
y su altar de mariposas;
los caballitos de mar,
que regresan al hogar….
y, esas raspas, como una caricia,
la percusión inabarcable, nuestro pecho;
los ferrocarriles,
por ese tapiz de tigres…
atravesar un millar de espejos,
para llegar al reino.
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