Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
La belleza rendida al testigo,
voltea en la dirección esperada.
El báculo cae, necesariamente se
tamiza en trozos de manos crispadas.
Por fin, ya tañida en odio y en quejas,
leo el rencor en la amarga mirada.
Y aunque clame hoy por una esperanza
ignoro mis fundamentos.
Y aunque tu cuerpo derrame vida,
ignoro lo terrible que es no poder
amarte.
E ignoro tu resignación de amarme
en el tenaz silencio.
Y al ser incierto testigo de tus palabras,
fustigo ese odio que no redime
a la espera de un milagro que lo castigue.
voltea en la dirección esperada.
El báculo cae, necesariamente se
tamiza en trozos de manos crispadas.
Por fin, ya tañida en odio y en quejas,
leo el rencor en la amarga mirada.
Y aunque clame hoy por una esperanza
ignoro mis fundamentos.
Y aunque tu cuerpo derrame vida,
ignoro lo terrible que es no poder
amarte.
E ignoro tu resignación de amarme
en el tenaz silencio.
Y al ser incierto testigo de tus palabras,
fustigo ese odio que no redime
a la espera de un milagro que lo castigue.