Remo
Poeta recién llegado
Ofuscando el cadáver bajo la tumba, el agua cayendo y la ventana húmeda, sus nombres resonaban, tal en ellos era la sonata que no resistía el imponente navío, arremetía hacia el estrecho agujero de pálidas cortinas, matices suaves, vuelo planeado y alas hacia la marea, hermosa como era, tan azulada y transparente, en cristal partida sin trozos, aquel otoño de asiento rajado en el que el brote aplastado fue, la perpetua ingenuidad de sagaces brazos y entrañas removidas como el jabón, simplemente no eran nada sino algo. Posada sobre el grano manteniendo la arena sin separarla, un colibrí de insípido néctar (la vida en la nada). ¿De qué está hecha? ¿Solo la pluma queda? ¿Las miradas suyas son eternas? ¿Cadenas sin tortura en ellas? ¿Fuego sin rigor? ¿Se asemejan a gotas enfrascadas del mar y pernoctadas en párpados desprendidos?