César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sala de espera.
Oficina.
Hora de almuerzo.
Un vigilante y yo.
El ruido de un papel que él lee.
Luces blancas.
Sonido de ascensores, llegan personas.
Repica desconsoladamente un teléfono que nadie toma.
Un rumor como de aparatos de aire acondicionado, constante, unitonal, monótono.
Espero respuesta
nadie llega a dármela.
Vuelve a repicar el teléfono. El vigilante se ha levantado, tiene un radio que deja sobre su pequeño escritorio... personas hablan a través de él con la jerga imposible de quienes usan esos aparatos.
En el piso de abajo, o de más abajo, se oyen voces; alguien arrastra algo.
Las luces blancas no me miran,
no me miran las pinturas cinéticas envejecidas que adornan el espacio.
No me miran -o hacen como que no-las personas que llegan.
No me mira el cubículo vacío y circular de donde la secretaria se ha ido a comer.
Las escaleras no me miran.
El techo, el piso, no me miran.
Las cómodas butacas marrones, casi negras... no me miran ni porque me siento en una de ellas.
Espero respuestas.
No llegan.
César Guevara -mes de julio y esperación - 2014
Oficina.
Hora de almuerzo.
Un vigilante y yo.
El ruido de un papel que él lee.
Luces blancas.
Sonido de ascensores, llegan personas.
Repica desconsoladamente un teléfono que nadie toma.
Un rumor como de aparatos de aire acondicionado, constante, unitonal, monótono.
Espero respuesta
nadie llega a dármela.
Vuelve a repicar el teléfono. El vigilante se ha levantado, tiene un radio que deja sobre su pequeño escritorio... personas hablan a través de él con la jerga imposible de quienes usan esos aparatos.
En el piso de abajo, o de más abajo, se oyen voces; alguien arrastra algo.
Las luces blancas no me miran,
no me miran las pinturas cinéticas envejecidas que adornan el espacio.
No me miran -o hacen como que no-las personas que llegan.
No me mira el cubículo vacío y circular de donde la secretaria se ha ido a comer.
Las escaleras no me miran.
El techo, el piso, no me miran.
Las cómodas butacas marrones, casi negras... no me miran ni porque me siento en una de ellas.
Espero respuestas.
No llegan.
César Guevara -mes de julio y esperación - 2014