Darío El Pirata
Poeta asiduo al portal
Ayer convoque a líricas musas
que vinieran a dormir sobre mi almohada
y plasmaran en letras y silencios
la luz que tu mirada reflejaba.
De ti les mostré solo el perfil
enmarcado en la esfera de la luna,
y sonriendo desgranaron poesía
admirándote, tal vez como a ninguna.
Erato y Euterpe, afanosas,
inspiradas en tu rostro y su tristeza.
buscaron en los versos y las prosas
palabras que explicaran tu belleza.
¡Pero quedaron mudas! Su silencio
fue el reflejo sincero de lo bello
que es mirar tu semblante fijamente
en armonía con tu escote y con tu cuello.
Tus hombros aunados a tu pelo
fundidos entre luz semidifusa
fueron cómplices silentes de esta noche
en que tuve entre mis sueños a las musas.
Sus conceptos los plasmo en estas letras
y tejiendo este poema me entretengo.
Así cumplo la promesa que te hiciera:
¡Espérame en la luna, que ya vengo!
que vinieran a dormir sobre mi almohada
y plasmaran en letras y silencios
la luz que tu mirada reflejaba.
De ti les mostré solo el perfil
enmarcado en la esfera de la luna,
y sonriendo desgranaron poesía
admirándote, tal vez como a ninguna.
Erato y Euterpe, afanosas,
inspiradas en tu rostro y su tristeza.
buscaron en los versos y las prosas
palabras que explicaran tu belleza.
¡Pero quedaron mudas! Su silencio
fue el reflejo sincero de lo bello
que es mirar tu semblante fijamente
en armonía con tu escote y con tu cuello.
Tus hombros aunados a tu pelo
fundidos entre luz semidifusa
fueron cómplices silentes de esta noche
en que tuve entre mis sueños a las musas.
Sus conceptos los plasmo en estas letras
y tejiendo este poema me entretengo.
Así cumplo la promesa que te hiciera:
¡Espérame en la luna, que ya vengo!
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