Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Espérame en tu ventana,
vestida de primavera,
que vislumbro ya el camino
que sólo a tus brazos lleva.
Espérame con tus manos
desbordadas de azucenas
y entreabiertos los labios
que ya mis besos se acercan.
Mi corazón como el tuyo
también buscaba una senda
que fuese sólo de ida
y nunca jamás de vuelta;
para quedarme contigo
y tu cristal ya no fuera
el sitio dónde dejaras
de suspiros, una estela.
Espérame en tu ventana
que ya la tarde se alegra
porque columbro, a lo lejos,
tu cortina azul abierta:
agitas suave tu mano:
saludas mi amor que llega
y a la vez, también, despides
el invierno de tus penas.
Serán nuestros corazones
latir de un mismo poema.
Pronto será tu ventana,
en vez de un sitio de espera,
entrada de los crepúsculos,
de plenilunios y estrellas,
porque querrán con su luz
alumbrar nuestras entregas.
vestida de primavera,
que vislumbro ya el camino
que sólo a tus brazos lleva.
Espérame con tus manos
desbordadas de azucenas
y entreabiertos los labios
que ya mis besos se acercan.
Mi corazón como el tuyo
también buscaba una senda
que fuese sólo de ida
y nunca jamás de vuelta;
para quedarme contigo
y tu cristal ya no fuera
el sitio dónde dejaras
de suspiros, una estela.
Espérame en tu ventana
que ya la tarde se alegra
porque columbro, a lo lejos,
tu cortina azul abierta:
agitas suave tu mano:
saludas mi amor que llega
y a la vez, también, despides
el invierno de tus penas.
Serán nuestros corazones
latir de un mismo poema.
Pronto será tu ventana,
en vez de un sitio de espera,
entrada de los crepúsculos,
de plenilunios y estrellas,
porque querrán con su luz
alumbrar nuestras entregas.
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