jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
la vida es eso que pasa
-cansada y frenéticamente como un salmón remontando
la jodida corriente adversa del río que conduce al lugar
donde se quedará sin huevos-
entre el día que sales del útero
de tu madre
y esos diez o veinte minutos que transcurren
en la sala de espera del urólogo
antes de que finalmente la mujer aquella
sentada tiesa detrás del mostrador de recepción
levante los ojos de la revista en cuya lectura
aparenta estar absorta
y te diga -con una voz en la que detectas
cierto ligerísimo tono de compasión-
"adelante, señor villa, el doctor martinez
tiene ya listo el resultado del análisis
de su próstata"
lo demás es basura
-cansada y frenéticamente como un salmón remontando
la jodida corriente adversa del río que conduce al lugar
donde se quedará sin huevos-
entre el día que sales del útero
de tu madre
y esos diez o veinte minutos que transcurren
en la sala de espera del urólogo
antes de que finalmente la mujer aquella
sentada tiesa detrás del mostrador de recepción
levante los ojos de la revista en cuya lectura
aparenta estar absorta
y te diga -con una voz en la que detectas
cierto ligerísimo tono de compasión-
"adelante, señor villa, el doctor martinez
tiene ya listo el resultado del análisis
de su próstata"
lo demás es basura