Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Triste madrugada sin ver al sol brillante,
despierta estaba la luna, en su espera constante -
pero no vino el sol, detrás de las nubes escondido...
El aire estaba lleno de su silencio,
el cielo lloraba -
y la luna, perdida, caminaba
hacia el horizonte...
¡Porque la luna sin el sol no tiene vida...!
No brilla, sino con el reflejo de su luz ardiente,
no alcanza su fuego y su calor ausente -
y muere sin él, en oscuridad del anochecer...
Y cada mañana busca sus rayos en una despedida,
como si fuera para nunca volver...
Y cada día que pasa, lejos del sol - sufre su corazón
un dolor tan enorme e intenso,
que la tierra de ella se compadece -
y recibe su último aliento cuando amanece...
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[30-06-2012.]
Triste madrugada sin ver al sol brillante,
despierta estaba la luna, en su espera constante -
pero no vino el sol, detrás de las nubes escondido...
El aire estaba lleno de su silencio,
el cielo lloraba -
y la luna, perdida, caminaba
hacia el horizonte...
¡Porque la luna sin el sol no tiene vida...!
No brilla, sino con el reflejo de su luz ardiente,
no alcanza su fuego y su calor ausente -
y muere sin él, en oscuridad del anochecer...
Y cada mañana busca sus rayos en una despedida,
como si fuera para nunca volver...
Y cada día que pasa, lejos del sol - sufre su corazón
un dolor tan enorme e intenso,
que la tierra de ella se compadece -
y recibe su último aliento cuando amanece...
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[30-06-2012.]