Lleana
Poeta adicto al portal
Abrí mis ojos tarde,
rendidos los marcos de aquel paisaje
doliente,
escudando los brotes frágiles,
entumecidos por la fuerte corriente.
Con el torso desnudo,
las manos como trenza
y tanta vergüenza,
cayendo entre la corteza que me funde a mi tierra.
Resolviendo en la mirada
como trampa,
rasgando el tul
que cuelga en mi cintura
y me ata al eje
de un anciano árbol,
abolido, derrotado
y su llanto alimentando
a la última raíz con vida,
¿pueden alcanzarlo las miserias?,
estamos esquivando
tornados, que esparcen el polvo
de unos niños,
que antes...jugaban,
y untamos nuestros labios con la misma sal
que se bate, entre tantos remolinos...
No podemos creer
que el sol se esté acercando,
¿no encontrará este planeta
un halo de esperanza?.
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