[FONT="]Nosotros, nuestros propios verdugos,
[FONT="]envueltos en el terror y la delicia,
[FONT="]dormidos al diantre abrazo de un peluche.
[FONT="]Fumando el sobrio humo
[FONT="]de la soledad culpable de esta noche.
[FONT="]Buscando su boca de mujer,
[FONT="]su mirada de mujer,
[FONT="]la mujer escondida dentro de esa mujer.
[FONT="]Ese olvidado beso hecho de arañazos
[FONT="]y un puñado de sal,
[FONT="]esa prisión a la medida de su libertad,
[FONT="]el toque de queda, la infancia de su risa,
[FONT="]las madrugadas hundiéndose en la piel.
[FONT="]Yo pronuncio su nombre antes de dormir,
[FONT="]lleno de deseos que se suicidan en el
[FONT="]marco de mi ventana, de tristeza
[FONT="]mordiendo mis tobillos, de espalda
[FONT="]curvada en los ojos, cuando miran
[FONT="]un cuadro que se parece a la desolación.
[FONT="]
[FONT="]Nosotros, dos gargantas dolorosas que tienen
[FONT="]clavadas en el grito la palabra amor.
[FONT="]Todo nos habla y nos condena:
[FONT="]el silencio emborrachado de su silueta,
[FONT="]la sombra de otra mujer cruzando la calle,
[FONT="]el ritmo de los golpes ateridos en la cabeza,
[FONT="]la perfumada somnolencia del sueño
[FONT="]que es de ella. Los más lastimados
[FONT="]guardianes que nos cuidan el corazón,
[FONT="]vertidos en la copa con el sudor
[FONT="]de las costumbres y la historia
[FONT="]que se escribía en los domingos,
[FONT="]en los miércoles. Una madeja
[FONT="]de ilusiones que se enreda y se
[FONT="]confunde, en la sede de su ausencia.
[FONT="]Un hueco de sonrisas cargadas de tiempo
[FONT="]y lágrimas cargadas de planetas.
[FONT="]El pecho vuelto una pasión hambrienta,
[FONT="]un pensamiento histérico
[FONT="]que quiere acariciar sus cabellos.
[FONT="]En fin, toda la vida, vistiendo un ¡Basta!
[FONT="]color de impotencia. La esperanza,
[FONT="]una piedra violenta, arrojada al demasiado
[FONT="]cristal de la felicidad.
[FONT="]envueltos en el terror y la delicia,
[FONT="]dormidos al diantre abrazo de un peluche.
[FONT="]Fumando el sobrio humo
[FONT="]de la soledad culpable de esta noche.
[FONT="]Buscando su boca de mujer,
[FONT="]su mirada de mujer,
[FONT="]la mujer escondida dentro de esa mujer.
[FONT="]Ese olvidado beso hecho de arañazos
[FONT="]y un puñado de sal,
[FONT="]esa prisión a la medida de su libertad,
[FONT="]el toque de queda, la infancia de su risa,
[FONT="]las madrugadas hundiéndose en la piel.
[FONT="]Yo pronuncio su nombre antes de dormir,
[FONT="]lleno de deseos que se suicidan en el
[FONT="]marco de mi ventana, de tristeza
[FONT="]mordiendo mis tobillos, de espalda
[FONT="]curvada en los ojos, cuando miran
[FONT="]un cuadro que se parece a la desolación.
[FONT="]
[FONT="]Nosotros, dos gargantas dolorosas que tienen
[FONT="]clavadas en el grito la palabra amor.
[FONT="]Todo nos habla y nos condena:
[FONT="]el silencio emborrachado de su silueta,
[FONT="]la sombra de otra mujer cruzando la calle,
[FONT="]el ritmo de los golpes ateridos en la cabeza,
[FONT="]la perfumada somnolencia del sueño
[FONT="]que es de ella. Los más lastimados
[FONT="]guardianes que nos cuidan el corazón,
[FONT="]vertidos en la copa con el sudor
[FONT="]de las costumbres y la historia
[FONT="]que se escribía en los domingos,
[FONT="]en los miércoles. Una madeja
[FONT="]de ilusiones que se enreda y se
[FONT="]confunde, en la sede de su ausencia.
[FONT="]Un hueco de sonrisas cargadas de tiempo
[FONT="]y lágrimas cargadas de planetas.
[FONT="]El pecho vuelto una pasión hambrienta,
[FONT="]un pensamiento histérico
[FONT="]que quiere acariciar sus cabellos.
[FONT="]En fin, toda la vida, vistiendo un ¡Basta!
[FONT="]color de impotencia. La esperanza,
[FONT="]una piedra violenta, arrojada al demasiado
[FONT="]cristal de la felicidad.