Esperanza marcesible, nimias oportunidades
Como colonias de hormigas laboriosas se amontonan, deseosas de encontrar las migas que alivie el hambre y mitigue la escasez, ávidas de nimias oportunidades, vuelven a sus hogares; ociosas y dudosas de su porvenir.
El esplendor de sus fuerzas se desvanecen; en el interior del espíritu, la voluntad claudica; en el fuero de un alma pusilánime, abate sus esperanzas.
Sus rostros se decaen, y la risa se consumen; vestigios de tristezas, la esperanza marcesible muere de fallidos intentos.
Sus parcelas se vuelven estériles en los atrios donde ellas habitan; cual manos laboriosas, se vuelven inertes y la fatiga ya no les acompaña.
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