Que alegría ver el mar azul,
que no vi en mi triste juventud.
Milagro de escuchar tu melodiosa voz,
porque en mi niñez escuche aullidos de terror.
Luces llenas de alegría
con un eterno afán
de amarte sin medida.
Largos fúnebres cantos,
cortes en los brazos
hacen mi vida hecha retazos.
Ver como mueren las olas
en el lugar donde nacen,
ver como agoniza
en su rápido movimiento,
que alegría morir
igual que ellos.
El árbol oxigena la tierra,
da buenos y malos frutos,
da vida al campo,
pues eres como el árbol,
con tu suspiro yo vivo
y sin tu presencia soy como un desierto,
que no da vida ni a un muerto
que vive feliz en un cementerio.
El árbol vive feliz en el campo,
el muerto vive feliz en el cementerio,
los peces viven felices en el agua,
pues yo vivo feliz llevándote en mi alma.
Dime si las hojas gimen,
dime si la arena canta,
dime si los peces hablan,
y dime si dios me ama
para que no mueran mis esperanzas.