Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
Llámame entre la noche
en esta oscuridad que zumba en los oídos
perpleja de nostalgias silenciosas
que no quieren marcharse
tras párpados caídos.
Venga tu voz por aires misteriosos
derrumbando las puertas sin sentirlo
como cuerpo fantasma que se goza
desafiando a las sombras del olvido.
Llámame como puedas, prontamente,
como un acto de magia bondadosa
que ha olvidado la afrenta dolorosa
por las llamas que brotan del no verme.
Sé la luz que esperan mis pupilas
en este pernoctar largo y vacío;
honda es la soledad -casi la muerte-
de aquí hasta el despertar
lento y tardío.
Es hora del perdón, por lo vivido,
de hacer punto final a las esperas
tu puerta se cerró al ruego mío
sólo queda esperar
que aún me quieras.
en esta oscuridad que zumba en los oídos
perpleja de nostalgias silenciosas
que no quieren marcharse
tras párpados caídos.
Venga tu voz por aires misteriosos
derrumbando las puertas sin sentirlo
como cuerpo fantasma que se goza
desafiando a las sombras del olvido.
Llámame como puedas, prontamente,
como un acto de magia bondadosa
que ha olvidado la afrenta dolorosa
por las llamas que brotan del no verme.
Sé la luz que esperan mis pupilas
en este pernoctar largo y vacío;
honda es la soledad -casi la muerte-
de aquí hasta el despertar
lento y tardío.
Es hora del perdón, por lo vivido,
de hacer punto final a las esperas
tu puerta se cerró al ruego mío
sólo queda esperar
que aún me quieras.
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