yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
De nuevo este cansancio crepuscular,
estas ganas sublimes de orinar los espejos
y esperar
algún amigo,
alguna nota,
un parturiento momento,
una oscuridad acumulada,
un boleto de ida,
un itinerario de nada.
Solo esperar a que se hagan los dolores viejos
y se mueran de senilidad,
esperar a que la tinta se vuelva plasma
y empiece a correr en los ventrílocuos
de este corazón apolillado.
De nuevo esta sensación de estar vivo entre los muertos
y rehuir la obligación de respirar
y esperar,
esperar
¿Pueden mis dedos alcanzar la médula de tus silencios?
¿Puede mi saliva ahogarte y engullirte para que flotes en mi sangre?
Por ahora solo queda esperar y esperar
a que despiertes cuando el mundo se derrumbe
y estemos lejos,
tan lejos que necesitemos señales de humo
para saber que estamos vivos
o al menos no tan muertos.
estas ganas sublimes de orinar los espejos
y esperar
algún amigo,
alguna nota,
un parturiento momento,
una oscuridad acumulada,
un boleto de ida,
un itinerario de nada.
y se mueran de senilidad,
esperar a que la tinta se vuelva plasma
y empiece a correr en los ventrílocuos
de este corazón apolillado.
De nuevo esta sensación de estar vivo entre los muertos
y rehuir la obligación de respirar
y esperar,
esperar
Una autopsia,
una derrota,
un infarto oral,
un encuentro fatal con la razón.
una derrota,
un infarto oral,
un encuentro fatal con la razón.
¿Pueden mis dedos alcanzar la médula de tus silencios?
¿Puede mi saliva ahogarte y engullirte para que flotes en mi sangre?
Por ahora solo queda esperar y esperar
a que despiertes cuando el mundo se derrumbe
y estemos lejos,
tan lejos que necesitemos señales de humo
para saber que estamos vivos
o al menos no tan muertos.