Neida C. Mina
Poeta recién llegado
Esperó solo un momento
pareciéndole una eternidad
impuesta a su paciencia
la cual tuvo que soportar.
Con aferro doblegada
debido a su esperanza
en premonición convertida
entre la niebla y la tempestad.
El viento resoplaba
golpeando su frente,
sus mejillas, frío sentían
y sus lágrimas a ellas
llegaban como cristal.
Pero atravesó bosques
también surcó mares
visto el primer destello
como agua brotando
y la luz en el horizonte
sus alas desplegando.
Con el pensamiento
en quietud y enmudecido
la herida aguardaba
seca, en total calma
mientras el resplandor
en todas partes
generoso se hallaba.
¡Todo es posible!
en cualquier dirección
lo pudo ver y palpar,
no era su imaginación
todo lo que tocaba la luz
innegablemente real,
sin duda olvidándose
de todo el tiempo
que tuvo que esperar.
Noche"Zero
pareciéndole una eternidad
impuesta a su paciencia
la cual tuvo que soportar.
Con aferro doblegada
debido a su esperanza
en premonición convertida
entre la niebla y la tempestad.
El viento resoplaba
golpeando su frente,
sus mejillas, frío sentían
y sus lágrimas a ellas
llegaban como cristal.
Pero atravesó bosques
también surcó mares
visto el primer destello
como agua brotando
y la luz en el horizonte
sus alas desplegando.
Con el pensamiento
en quietud y enmudecido
la herida aguardaba
seca, en total calma
mientras el resplandor
en todas partes
generoso se hallaba.
¡Todo es posible!
en cualquier dirección
lo pudo ver y palpar,
no era su imaginación
todo lo que tocaba la luz
innegablemente real,
sin duda olvidándose
de todo el tiempo
que tuvo que esperar.
Noche"Zero