Paty Morada
Poeta recién llegado
Yo te esperaré
hasta que caigan las últimas hojas
hasta que mi coraza quede blanda
como la tibia arena remojada
de la playa.
Esperaré con mi corazón abierto,
mi garganta afinada
para cantar la victoria
cuando te hayas al fin librado de las amarras
y vuelvas a mi lado invicto
con la corona que imagino.
Esperaré un día o una eternidad,
el amor no tiene tregua,
el amor no se cansa
no se muda,
no varía su esencia.
Esperaré aprentando con las manos
tus ojos en mi pecho
esperaré con el vivo recuerdo
de tus brazos, de tu espalda,
de tus piernas, de tus labios,
siempre vívida tu presencia,
siempre loco el deseo
que se encaja en el alma.
Guardaré entre mis manos la luz de tu mirada,
las abriré cada que sienta
que me aflige la nostalgia.
hasta que caigan las últimas hojas
hasta que mi coraza quede blanda
como la tibia arena remojada
de la playa.
Esperaré con mi corazón abierto,
mi garganta afinada
para cantar la victoria
cuando te hayas al fin librado de las amarras
y vuelvas a mi lado invicto
con la corona que imagino.
Esperaré un día o una eternidad,
el amor no tiene tregua,
el amor no se cansa
no se muda,
no varía su esencia.
Esperaré aprentando con las manos
tus ojos en mi pecho
esperaré con el vivo recuerdo
de tus brazos, de tu espalda,
de tus piernas, de tus labios,
siempre vívida tu presencia,
siempre loco el deseo
que se encaja en el alma.
Guardaré entre mis manos la luz de tu mirada,
las abriré cada que sienta
que me aflige la nostalgia.