hombreorquesta
Poeta recién llegado
Perdí, no sé por qué negarlo, fui
a un tiempo soñador y ensueño, fui,
y no siento temor, reconocerlo
es un principio, poco a poco voy
sintiendo un frío denso en todo el cuerpo,
olas zarandeando mis recuerdos,
tintineos y mudos ecos dentro,
no sé cómo expresarlo, me es extraño,
un profundo agujero alrededor,
un abrazo apretando cada vez
con más fuerza, cortándome despacio
la circulación, vértigo, sí, náuseas,
y, al final confortablemente espeso.
[ . ]
No escucho. No no siento. Todo ya
no está. Ningún dolor, ninguna excusa.
Ni una luz a lo lejos, ni un reflejo,
no más voces, ni gritos, ni lamentos,
ni el humo acariciándome las yemas
de los dedos, ni el frío, ni mis dudas,
ni respuesta a mis miedos, ni silencio.
Sencillamente nada. Ningún ruido
a lo lejos, ni paz que echar de menos.
Tan sólo un brillo casi imperceptible,
un último destello de conciencia,
y no sentir apenas ni la lástima
de ser hoy, cada día, un poco menos.
a un tiempo soñador y ensueño, fui,
y no siento temor, reconocerlo
es un principio, poco a poco voy
sintiendo un frío denso en todo el cuerpo,
olas zarandeando mis recuerdos,
tintineos y mudos ecos dentro,
no sé cómo expresarlo, me es extraño,
un profundo agujero alrededor,
un abrazo apretando cada vez
con más fuerza, cortándome despacio
la circulación, vértigo, sí, náuseas,
y, al final confortablemente espeso.
[ . ]
No escucho. No no siento. Todo ya
no está. Ningún dolor, ninguna excusa.
Ni una luz a lo lejos, ni un reflejo,
no más voces, ni gritos, ni lamentos,
ni el humo acariciándome las yemas
de los dedos, ni el frío, ni mis dudas,
ni respuesta a mis miedos, ni silencio.
Sencillamente nada. Ningún ruido
a lo lejos, ni paz que echar de menos.
Tan sólo un brillo casi imperceptible,
un último destello de conciencia,
y no sentir apenas ni la lástima
de ser hoy, cada día, un poco menos.