Me contrae el pensamiento
el sabor de tus mejillas
desbordándose en la oblación
de tus ojos que amanecen en mí.
Los capullos caminan espontáneos
y hacen eco en la rapsodia cristalina
que tejen tus palabras.
La delicia de tus ojos infinitos
madurando en las espigas estivales,
tardes rutilantes al enredarse
tu pelo en mi pelo, tu boca en mi boca.
Y te amo, en el cielo crujiente
de soles, en las corolas infinitas
que resbalan como lluvia exprimida
donde la fantasía llena de lilas
el silente vaso de nuestro amor.
EBAN
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