BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nuestras inmensas calaveras
testuces de avestruz inquieta
que invierte su dinero en monetarias
contradicciones, paradójicas maquinarias
febrilmente adquiridas.
Tantean el sexo con convulsiones de pubis triturados
¿queda algo más que las hermosas espigas trituradas?
Y ese sexo se transforma en picos infinitos de águilas
nauseabundas.
Nuestra reverencia inconforme sin embargo
al dios de las divinidades, dolor incesante para las cromáticas
sucesiones de horizontes prohibidos.
Debutantes inciertos e inicuos
contaminan la fractura del pie conforme
a rosas arquitrabes y bocas envenenadas por el ácido.
Nuestras insomnes calaveras traerán el folio en blanco
para dictaminar sobre los soles que acabarán resbalando
por los oídos-.
©
testuces de avestruz inquieta
que invierte su dinero en monetarias
contradicciones, paradójicas maquinarias
febrilmente adquiridas.
Tantean el sexo con convulsiones de pubis triturados
¿queda algo más que las hermosas espigas trituradas?
Y ese sexo se transforma en picos infinitos de águilas
nauseabundas.
Nuestra reverencia inconforme sin embargo
al dios de las divinidades, dolor incesante para las cromáticas
sucesiones de horizontes prohibidos.
Debutantes inciertos e inicuos
contaminan la fractura del pie conforme
a rosas arquitrabes y bocas envenenadas por el ácido.
Nuestras insomnes calaveras traerán el folio en blanco
para dictaminar sobre los soles que acabarán resbalando
por los oídos-.
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