MARTHA VELASQUEZ V.
Poeta recién llegado
En la mansedumbre del agua
--mas no en la corriente--
se ahonda, perenne, el espíritu del tiempo
que circula en mí
en sonámbulos sueños,
hechos de viento, cielo y horizontes.
Se hacen indescifrables
--equivocadamente tangibles--
los indicios de lo que ya no existe.
Huellas asidas a frágiles riberas
del vacío más profundo,
cual paisaje del ayer
que reposa en la clarividencia
de la perpetua memoria.
La mirada perdida en el entorno
de mi sentir mudable,
deja escapar mi presencia etérea
con destino a la eternidad.
Y hoy cuando me acecha
un viejo cansancio fragmentado
--que se abraza a lo finito de la vida--
se define mi única certeza en este instante:
seré inmortal mientras viva.
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