Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Jamás me dio la sal tanta dulzura
ni tanto corazón un ser humano,
jamás sentí el amor tan cotidiano,
tan limpio como clara es su hermosura.
Hoy debo mi valor a su estatura
y el cielo al tibio roce de su mano,
hoy debo a su mirada mi verano
y el goce de la dicha a su cintura.
Por ella me sostengo cada día
a fuerza de quererla tanto y tanto,
que sólo con no verla moriría.
Su beso me embrujó con tal encanto
que más sigo encantado todavía:
lo dice mi pasión y lo que canto.
ni tanto corazón un ser humano,
jamás sentí el amor tan cotidiano,
tan limpio como clara es su hermosura.
Hoy debo mi valor a su estatura
y el cielo al tibio roce de su mano,
hoy debo a su mirada mi verano
y el goce de la dicha a su cintura.
Por ella me sostengo cada día
a fuerza de quererla tanto y tanto,
que sólo con no verla moriría.
Su beso me embrujó con tal encanto
que más sigo encantado todavía:
lo dice mi pasión y lo que canto.