Nommo
Poeta veterano en el portal
Tú eres, para mí, un susurro al oído.
Luego, me diviertes porque cumples lo prometido.
Varón y hembra se han comprometido.
Pongo toda la carne, en el asador. Apuesto por nuestros descendientes.
Te fabrico un collar y unos pendientes. Te los cuelgas, con mucho cariño.
Así te adornas, ante todos los niños.
Ellos son alumnos de una escuela universal, a la misma altura que nosotros.
Caballo y yegua, potra y potro.
En la carrera evolutiva.
El estilo sigue vivo. Perfeccionándose. Yo estoy involucrado en algunos negocios turbios.
Ya me conoces...
Busco El Dorado, para ponerme rubio.
Tengo sueños de oro, junto a la manzanilla, el té, la malta o el café con leche.
Pasé de la religión, a la ciencia. Crucé la brecha. Es ancha, y no estrecha.
Busco demostraciones sensibles. Son comuniones posibles.
Manifestaciones de generosidad y altruismo.
Inventos y patentes. Chismes, cachivaches e ingenios.
Metódicamente. Olímpico...
La música amansa a las fieras. Soy post-Bíblico.
Es decir, para un nuevo Evangelio. Creador y no tan servicial. Humano y divino.
Sin embargo, Jesús de Nazareth transformó el agua en vino.
Caminó sobre el Mar, y rescató a María Magdalena, como buen prójimo.
Levantando al caído.
Yo, algunas veces, soy dichoso porque también encuentro amigos.
Derramo lágrimas, porque me quieren. Me lo demuestran con sus actos cotidianos.
Y eso es ciencia.
Hay que tener paciencia, lo admito.
Que se vea. Que se demuestre. Que se repita.
Para que la Fe dé a luz, obras. Si no, nos quedamos aburriéndonos, como unos proscritos.
Luego, me diviertes porque cumples lo prometido.
Varón y hembra se han comprometido.
Pongo toda la carne, en el asador. Apuesto por nuestros descendientes.
Te fabrico un collar y unos pendientes. Te los cuelgas, con mucho cariño.
Así te adornas, ante todos los niños.
Ellos son alumnos de una escuela universal, a la misma altura que nosotros.
Caballo y yegua, potra y potro.
En la carrera evolutiva.
El estilo sigue vivo. Perfeccionándose. Yo estoy involucrado en algunos negocios turbios.
Ya me conoces...
Busco El Dorado, para ponerme rubio.
Tengo sueños de oro, junto a la manzanilla, el té, la malta o el café con leche.
Pasé de la religión, a la ciencia. Crucé la brecha. Es ancha, y no estrecha.
Busco demostraciones sensibles. Son comuniones posibles.
Manifestaciones de generosidad y altruismo.
Inventos y patentes. Chismes, cachivaches e ingenios.
Metódicamente. Olímpico...
La música amansa a las fieras. Soy post-Bíblico.
Es decir, para un nuevo Evangelio. Creador y no tan servicial. Humano y divino.
Sin embargo, Jesús de Nazareth transformó el agua en vino.
Caminó sobre el Mar, y rescató a María Magdalena, como buen prójimo.
Levantando al caído.
Yo, algunas veces, soy dichoso porque también encuentro amigos.
Derramo lágrimas, porque me quieren. Me lo demuestran con sus actos cotidianos.
Y eso es ciencia.
Hay que tener paciencia, lo admito.
Que se vea. Que se demuestre. Que se repita.
Para que la Fe dé a luz, obras. Si no, nos quedamos aburriéndonos, como unos proscritos.
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