Alejandro Figueroa
Poeta recién llegado
Las manos sordas de los insectos
cierran alrededor del sol
las llamaradas del loco.
Por una sonrisa de galaxias
los ojos fueron tallados a mano
con la precisión del dardo.
Bajo la tierra las raíces del padre
y los brazos hoy sostienen energía
que es cómplice a su semejanza.
Cuando le arrancan un trozo de carne
luego arrancan otro de la espalda
dejando sus huesos ciegos de hambruna.
Los mosquitos recogerán dulce
de los cuerpos caídos en ámbar,
y la marca queda como señal ósea o...
vergüenza.
cierran alrededor del sol
las llamaradas del loco.
Por una sonrisa de galaxias
los ojos fueron tallados a mano
con la precisión del dardo.
Bajo la tierra las raíces del padre
y los brazos hoy sostienen energía
que es cómplice a su semejanza.
Cuando le arrancan un trozo de carne
luego arrancan otro de la espalda
dejando sus huesos ciegos de hambruna.
Los mosquitos recogerán dulce
de los cuerpos caídos en ámbar,
y la marca queda como señal ósea o...
vergüenza.
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