Escobedo
Poeta asiduo al portal
Esta mañana, despertó me un ángel,
sonó un aldabonazo en mis entrañas
sacándome del reino de Morfeo.
Con una cinta rosa en lontananza,
rompiendo las negruras de la noche,
apenas Horizonte clareaba.
Guiado por la tenue luz,
me acerqué embelesado a la ventana,
abrí de par en par ambos postigos,
me penetró el frescor de la alborada,
el canto de la vida entre los árboles,
la suavidad del viento por mi cara.
Y se acercó silencioso el otro ángel,
aquel que compartía mi amplia cama,
y se ciñó a mi cuerpo fervorosa,
cubriéndome de besos por la espalda.
Se me erizó el cabello,
la libido surgió de mis entrañas,
el corazón me reventaba el pecho
mientras todo mi cuerpo retemblaba;
la tomé enfebrecido entre los brazos,
e hicimos el amor en la ventana.
Hoy me ha venido a despertar un ángel,
y hemos hecho el amor muy de mañana...
Juan de Escobedo.
sonó un aldabonazo en mis entrañas
sacándome del reino de Morfeo.
Con una cinta rosa en lontananza,
rompiendo las negruras de la noche,
apenas Horizonte clareaba.
Guiado por la tenue luz,
me acerqué embelesado a la ventana,
abrí de par en par ambos postigos,
me penetró el frescor de la alborada,
el canto de la vida entre los árboles,
la suavidad del viento por mi cara.
Y se acercó silencioso el otro ángel,
aquel que compartía mi amplia cama,
y se ciñó a mi cuerpo fervorosa,
cubriéndome de besos por la espalda.
Se me erizó el cabello,
la libido surgió de mis entrañas,
el corazón me reventaba el pecho
mientras todo mi cuerpo retemblaba;
la tomé enfebrecido entre los brazos,
e hicimos el amor en la ventana.
Hoy me ha venido a despertar un ángel,
y hemos hecho el amor muy de mañana...
Juan de Escobedo.