Ésta mujer que ríe, que llora,
comparte conmigo sus risas pero no sus lágrimas,
me saca a flote del ostracismo diario
y me regresa cuando se da media vuelta.
El romanticismo que existe en ella, que aún no conoce,
me inspira en esta gélida noche bajo las nubes negras,
a escribir porque las rosas mueren en invierno;
pero no consigo explicar el porque de las rosas,
ni mucho menos el porque de la muerte.
Ésta mujer en vida y no musa de mi mente,
sofoca las ansias de pensar en otras mujeres,
creando sentimientos intensos en el ambiente
y terminó por olvidarme de quien es ella realmente.
Se puede tocar el silencio incómodo en su presencia
y ella lo aleja con una palabra que reviva la plática,
acción que hoy en día no puedo lograr.
Ésta mujer escondida en el mundo
expone su vida en diez palabras o en miles y jamás acaba,
y es por eso de este pensamiento que le escribo
en esta día, en esta noche y por ella, por siempre.
comparte conmigo sus risas pero no sus lágrimas,
me saca a flote del ostracismo diario
y me regresa cuando se da media vuelta.
El romanticismo que existe en ella, que aún no conoce,
me inspira en esta gélida noche bajo las nubes negras,
a escribir porque las rosas mueren en invierno;
pero no consigo explicar el porque de las rosas,
ni mucho menos el porque de la muerte.
Ésta mujer en vida y no musa de mi mente,
sofoca las ansias de pensar en otras mujeres,
creando sentimientos intensos en el ambiente
y terminó por olvidarme de quien es ella realmente.
Se puede tocar el silencio incómodo en su presencia
y ella lo aleja con una palabra que reviva la plática,
acción que hoy en día no puedo lograr.
Ésta mujer escondida en el mundo
expone su vida en diez palabras o en miles y jamás acaba,
y es por eso de este pensamiento que le escribo
en esta día, en esta noche y por ella, por siempre.