Adonis
Poeta recién llegado
Esta noche la espero.
Esta noche mi lecho tendrá la presencia de otra persona,
Y sobre las sabanas dos mil pétalos de rosas,
En la cabecera nos acompañaran dos almohadas con fundas de ceda,
Y encendidas para que desprendan su aroma, seis velas rojas.
Las fresas con crema esperan por ella,
Y como pasante las burbujas de una champaña inglesa,
Para endulzarle el oído las rimas que le he escrito,
Comparando sus labios con el olimpo.
Hoy quiero embriagarme con el aroma de su cuerpo,
Porque se que esta noche no descansare hasta sentir su aliento,
Caminando por mi cuello al darme sus besos tiernos,
Y luego hacerla mía, como son de ella mis versos.
En silencio, deseo amarla en silencio.
Para escucharle su respiración ensanchándose con mis roces frescos,
Y sin esperar levantarme en armas, hacer una revolución por dentro,
Para conquistar la isla que compone todo su cuerpo.
Esta noche la espero con paciencia,
Como espero sus caricias, sus abrazos y sus besos,
Que ya no veo la hora que suenen los golpes en mi puerta,
Y al abrirla la vea solo a ella, moza y dispuesta.
Esta noche mi lecho tendrá la presencia de otra persona,
Y sobre las sabanas dos mil pétalos de rosas,
En la cabecera nos acompañaran dos almohadas con fundas de ceda,
Y encendidas para que desprendan su aroma, seis velas rojas.
Las fresas con crema esperan por ella,
Y como pasante las burbujas de una champaña inglesa,
Para endulzarle el oído las rimas que le he escrito,
Comparando sus labios con el olimpo.
Hoy quiero embriagarme con el aroma de su cuerpo,
Porque se que esta noche no descansare hasta sentir su aliento,
Caminando por mi cuello al darme sus besos tiernos,
Y luego hacerla mía, como son de ella mis versos.
En silencio, deseo amarla en silencio.
Para escucharle su respiración ensanchándose con mis roces frescos,
Y sin esperar levantarme en armas, hacer una revolución por dentro,
Para conquistar la isla que compone todo su cuerpo.
Esta noche la espero con paciencia,
Como espero sus caricias, sus abrazos y sus besos,
Que ya no veo la hora que suenen los golpes en mi puerta,
Y al abrirla la vea solo a ella, moza y dispuesta.