Casi las once en mi reloj
un televisor encendido en un hotel
un poema apasionado de tus manos
(no fue escrito para mí precisamente, yo lo sé...)
soledad, horas sin lunas
y esta noche
esta noche te deseo.
Yo quería dedicarte un buen soneto, lo intenté
o cuartetos de Safo, la elegante.
Pero no tuve paciencia
agolpábanse la sangre,
la música,
la urgencia
de tenerte junto a mí
sobre mí, debajo, a mi lado
fundida en mi carne,
soldada a mi alma
(si es que tengo un alma)
Mujer, eres mi amiga, yo lo sé
pero esta noche,
esta noche te deseo.
Mañana tal vez toda esta magia se haya ido
destruida por tu enojo y mi vergüenza ¡Qué sé yo!
El mañana es el mañana, el hoy es hoy
es un ahora, justo ahora, que devora
las entrañas de pasión y de delirio
Necesidad irresistible la de estar
inyectarme como un ave
que se inyecta en ti, una mar...
olas caderas
Ay, mujer, si aquí estuvieras impúdico y desnudo me tendrías;
impúdica y desnuda te deseo
esta noche, hembra y mujer...
yo te deseo.
Septiembre y osadía, 2015. César Guevara.