Está tan rebosante de ti mi botella
que ya no cabe ni una gota más en ella,
ni siquiera la patria con ser tan sagrada,
la lucha sin la esperanza de ti no es nada,
como pierde sentido la vida también,
la conciencia del grupo ya no es mi sostén.
He visto tantas tumbas que sé a ciencia cierta
lo que el otro siente al coger una mano muerta,
cómo en las venas fluye el ansia de venganza
hasta urdir en la mente la sola esperanza
de matar a quien mató, pero en tantos años
matamos culpables y matamos a extraños.
Miro en primavera las campas de mi tierra
sin la fe de los primeros años de guerra,
con la cabeza gacha y los ojos cerrados
por la vergüenza, con los dientes apretados
por no gritar al monte sagrado el dolor
de la verdad: la patria se hace con rencor.
No puedo mantener la mirada en el roble
sabiendo que puede morir un hombre noble,
que he de ignorar el amigo de la niñez,
o que quien ve y calla otorga una y otra vez.
Hemos pasado de víctimas inocentes
a encerrar al pueblo tras muros indolentes.
Ahora que renuncio a buscar la violencia
llevo la cabeza alta y limpia la conciencia,
pero volvería a empuñar el percutor
en la lucha del pueblo contra el dictador,
en la guerra justa contra el imperialismo,
contra la expansión por fuerza del patriotismo.
que ya no cabe ni una gota más en ella,
ni siquiera la patria con ser tan sagrada,
la lucha sin la esperanza de ti no es nada,
como pierde sentido la vida también,
la conciencia del grupo ya no es mi sostén.
He visto tantas tumbas que sé a ciencia cierta
lo que el otro siente al coger una mano muerta,
cómo en las venas fluye el ansia de venganza
hasta urdir en la mente la sola esperanza
de matar a quien mató, pero en tantos años
matamos culpables y matamos a extraños.
Miro en primavera las campas de mi tierra
sin la fe de los primeros años de guerra,
con la cabeza gacha y los ojos cerrados
por la vergüenza, con los dientes apretados
por no gritar al monte sagrado el dolor
de la verdad: la patria se hace con rencor.
No puedo mantener la mirada en el roble
sabiendo que puede morir un hombre noble,
que he de ignorar el amigo de la niñez,
o que quien ve y calla otorga una y otra vez.
Hemos pasado de víctimas inocentes
a encerrar al pueblo tras muros indolentes.
Ahora que renuncio a buscar la violencia
llevo la cabeza alta y limpia la conciencia,
pero volvería a empuñar el percutor
en la lucha del pueblo contra el dictador,
en la guerra justa contra el imperialismo,
contra la expansión por fuerza del patriotismo.