Estabas hermosa...de tus labios colgaba un suspiro tan suave y eterno como un relámpago de aromas traspasando la barrera del recuerdo... Tus ojos de nácar y noche, divorciados del ocaso se partían como rosas en la humedad de una lágrima, tu pelo, como un racimo de misterios se percibe del vino entre la madurez de verso y la exactitud de tu espalda.
Estabas hermosa...la inmaculada dimensión de tus piernas, desnuda, se mojaban de fuego en la morena traición del pensamiento, tu cintura como un ínfimo anillo de piel y deseo sostenía el impenetrable universo de tu cuerpo.
Estabas hermosa...tus pechos se erectaban como una cordillera de soles decorando mis abismos.
Estabas hermosa...tan hermosa...como siempre.
Estabas hermosa...la inmaculada dimensión de tus piernas, desnuda, se mojaban de fuego en la morena traición del pensamiento, tu cintura como un ínfimo anillo de piel y deseo sostenía el impenetrable universo de tu cuerpo.
Estabas hermosa...tus pechos se erectaban como una cordillera de soles decorando mis abismos.
Estabas hermosa...tan hermosa...como siempre.