J. Nell
Poeta recién llegado
Es una esquina rota, una
invencible esquina quebrada.
Lo inexpresivo, el agua modelada
convertida en montaña.
Una mano necesitada de otra
y en el vacío que forman, en esa
cavidad atormentada cubierta
de mantos gélidos verdes- ateridos
velos del color de la grieta-, arremolinada el agua,
representa una danza negra
infinita.
Se vacían los espacios,
nunca escuchábamos el estentóreo
palpitar del recuerdo,
aquella piedra se nos olvidaba,
oculta como un reptil del desierto
la abandonábamos.
Sin embargo, enganchada a mi
cuerpo, ahora, me precipita
A las profundidades de un mar vidriado.
Se quedó allí, como una
Marmolinea sombra.
invencible esquina quebrada.
Lo inexpresivo, el agua modelada
convertida en montaña.
Una mano necesitada de otra
y en el vacío que forman, en esa
cavidad atormentada cubierta
de mantos gélidos verdes- ateridos
velos del color de la grieta-, arremolinada el agua,
representa una danza negra
infinita.
Se vacían los espacios,
nunca escuchábamos el estentóreo
palpitar del recuerdo,
aquella piedra se nos olvidaba,
oculta como un reptil del desierto
la abandonábamos.
Sin embargo, enganchada a mi
cuerpo, ahora, me precipita
A las profundidades de un mar vidriado.
Se quedó allí, como una
Marmolinea sombra.
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