tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Este mundo estrecho al que me someten los miedos, no me da opciones azarosas, quisiera negociar mi libertad, que navega en torno a mi espiralidad y se dirige en caída libre hacia la nada estrepitosamente.
Es raro ver una vez más el puente iluminado, aunque esta vez, este de frente.
La mucosa del dolor me cubre por completo, se acerca acechante en las noches de invierno.
Solo en mis pensamientos alcanzaré el teletransporte que me sacara de aquí.
Es difícil pensar que un interregno de mis horas hombre, abrume extremado en mis instancias capitales.
Pero así es, la nebulosidad de mis sentidos mutará una vez más y flotara en mi calma, la estación del dolor, mi estado más puro, como lo hace todas las noches.
Veo en mi daltonismo el estrecho pasaje ligado a las grutas de mi mente.
Cerca, en la fría noche de metal, acudirán en mi ayuda, con sus piedras coloridas, comprimidas, redondas, troqueladas, que darán sórdidas batallas, en afán de resguardarme de mis virulentas corrientes.
Es raro ver una vez más el puente iluminado, aunque esta vez, este de frente.
La mucosa del dolor me cubre por completo, se acerca acechante en las noches de invierno.
Solo en mis pensamientos alcanzaré el teletransporte que me sacara de aquí.
Es difícil pensar que un interregno de mis horas hombre, abrume extremado en mis instancias capitales.
Pero así es, la nebulosidad de mis sentidos mutará una vez más y flotara en mi calma, la estación del dolor, mi estado más puro, como lo hace todas las noches.
Veo en mi daltonismo el estrecho pasaje ligado a las grutas de mi mente.
Cerca, en la fría noche de metal, acudirán en mi ayuda, con sus piedras coloridas, comprimidas, redondas, troqueladas, que darán sórdidas batallas, en afán de resguardarme de mis virulentas corrientes.