Rafael Leon Franco
Poeta recién llegado
Necesito una estación,
nocturna, lúgubre,
de media noche,
en llamas.
Andar por ahí
sintiéndome sombra,
arrastrándome por el suelo
y reflejando oscuridad.
Tener derecho
a engrosar mis desacuerdos
escupiendo mí rabia
en funeraria melancolía.
Cabalgar mi menosprecio
con falsedad,
engaños,
con desdén.
Aportar con trasgresión,
mi desaliento,
degradación,
y sufrimiento.
Imponerme a los obstáculos,
de la belleza artificial,
a la racionalidad mediocre,
a las injurias desprovistas de arduo esplendor,
a la vivencia lucida,
como objetivo justificado.
Ya no ser acorralado,
de vulgar elocuencia,
de servil prudencia,
ni de mi propia existencia...
nocturna, lúgubre,
de media noche,
en llamas.
Andar por ahí
sintiéndome sombra,
arrastrándome por el suelo
y reflejando oscuridad.
Tener derecho
a engrosar mis desacuerdos
escupiendo mí rabia
en funeraria melancolía.
Cabalgar mi menosprecio
con falsedad,
engaños,
con desdén.
Aportar con trasgresión,
mi desaliento,
degradación,
y sufrimiento.
Imponerme a los obstáculos,
de la belleza artificial,
a la racionalidad mediocre,
a las injurias desprovistas de arduo esplendor,
a la vivencia lucida,
como objetivo justificado.
Ya no ser acorralado,
de vulgar elocuencia,
de servil prudencia,
ni de mi propia existencia...