Estación

MarcosR

Poeta que considera el portal su segunda casa
Son las circunstancias
las que nos enseñan a valorar,
y es un ojo cerrado.
No se trata de ver.
Todo tipo de piel,
de renuncia,
empujón de una brisa
sobre esta llama última,
que brota, apenas,
una gota,
a los pies,
y se queda
encendida,
deslumbrando.

Dos cigarrillos.
La noche.
Las frutas.
Las metáforas.

Amar es tan sutil,
que pasa,
inevitable.

¡Es de verdad!
¡Lo grito!
Y hasta sé que me miento,
tantas veces.
¿Cuántas?
Ninguna!
La verdad es el saber,
que tan bueno ha de ser,
sin siquiera pensarlo.
Un eco solitario
en medio de la nada.
Un latido dormido.
Un brillo en la mirada.
Nada más.

Pero mejor
no me crean.
A veces lo bastante
ya no está,
cuando pasamos por ahí.
¿Qué decir?
Me callo.
Trabajamos en una estación.
Peaje.
 
Última edición:
Son las circunstancias
las que nos enseñan a valorar,
y es un ojo cerrado.
No se trata de ver.
Todo tipo de piel,
de renuncia,
empujón de una brisa
sobre esta llama última,
que brota, apenas,
una gota,
a los pies,
y se queda
encendida,
deslumbrando.

Dos cigarrillos.
La noche.
Las frutas.
Las metáforas.

Amar es tan sutil,
que pasa,
inevitable.

¡Es de verdad!
¡Lo grito!
Y hasta sé que me miento,
tantas veces.
¿Cuántas?
Ninguna!
La verdad es el saber,
que tan bueno ha de ser,
sin siquiera pensarlo.
Un eco solitario
en medio de la nada.
Un latido dormido.
Un brillo en la mirada.
Nada más.

Pero mejor
no me crean.
A veces lo bastante
ya no está,
cuando pasamos por ahí.
¿Qué decir?
Me callo.
Trabajamos en una estación.
Peaje.
Grato leer tu reflexión poética estimado Marcos R. Saludos amables
 
Son las circunstancias
las que nos enseñan a valorar,
y es un ojo cerrado.
No se trata de ver.
Todo tipo de piel,
de renuncia,
empujón de una brisa
sobre esta llama última,
que brota, apenas,
una gota,
a los pies,
y se queda
encendida,
deslumbrando.

Dos cigarrillos.
La noche.
Las frutas.
Las metáforas.

Amar es tan sutil,
que pasa,
inevitable.

¡Es de verdad!
¡Lo grito!
Y hasta sé que me miento,
tantas veces.
¿Cuántas?
Ninguna!
La verdad es el saber,
que tan bueno ha de ser,
sin siquiera pensarlo.
Un eco solitario
en medio de la nada.
Un latido dormido.
Un brillo en la mirada.
Nada más.

Pero mejor
no me crean.
A veces lo bastante
ya no está,
cuando pasamos por ahí.
¿Qué decir?
Me callo.
Trabajamos en una estación.
Peaje.
En qué estación estás?. Buena reflexión. Un abrazo
 

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