BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dos piernas cruzadas
andando sobre un precipicio
inundando de materia virgen
las colas de los peces matemáticos.
Buscan sucedáneos, en la piel calcinada,
la herida, pétalos o miel fluorescente,
donde nada ocupa su lugar y tiemblan
como paredes adormecidas
los miembros y extremidades,
estambres delicados y castrados.
En los objetos maravillados
por tanto portento inundado,
surgen latinas las voces, bromas
de un futuro que no corresponde:
saciando la oscuridad, de besos comprimidos,
balas de paja, en la tiniebla de los hórreos.
©
andando sobre un precipicio
inundando de materia virgen
las colas de los peces matemáticos.
Buscan sucedáneos, en la piel calcinada,
la herida, pétalos o miel fluorescente,
donde nada ocupa su lugar y tiemblan
como paredes adormecidas
los miembros y extremidades,
estambres delicados y castrados.
En los objetos maravillados
por tanto portento inundado,
surgen latinas las voces, bromas
de un futuro que no corresponde:
saciando la oscuridad, de besos comprimidos,
balas de paja, en la tiniebla de los hórreos.
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