calvared
Poeta veterano y reconocido en el portal.
Ella buscaba su luna
pero su luna no estaba,
buscó entonces sus estrellas
pero estaban apagadas.
Y el sufrimiento venía
cabalgando por el alba
con sus espuelas de acero
de diez puntas afiladas.
La alcanzaba en una tarde
cuando el sol ya se apagaba
y vio marcharse su suerte
después de darle la espalda.
En aquella esquina oscura
solamente una amenaza,
un rostro frío de hielo
y el filo de una navaja.
Acababan de rasgarle
las vestimentas del alma
señalándole una esquina
para luego encadenarla.
Allí quedó su inocencia
en el suelo pisoteada
vendiendo placeres sueltos
por dos monedas de plata.
Le colgaron nombre falso
con dos o tres bofetadas
y cuatro gramos de coca.
Su voluntad se callaba.
pero su luna no estaba,
buscó entonces sus estrellas
pero estaban apagadas.
Y el sufrimiento venía
cabalgando por el alba
con sus espuelas de acero
de diez puntas afiladas.
La alcanzaba en una tarde
cuando el sol ya se apagaba
y vio marcharse su suerte
después de darle la espalda.
En aquella esquina oscura
solamente una amenaza,
un rostro frío de hielo
y el filo de una navaja.
Acababan de rasgarle
las vestimentas del alma
señalándole una esquina
para luego encadenarla.
Allí quedó su inocencia
en el suelo pisoteada
vendiendo placeres sueltos
por dos monedas de plata.
Le colgaron nombre falso
con dos o tres bofetadas
y cuatro gramos de coca.
Su voluntad se callaba.