manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
VII
Que es una estampa en el aire?
no se que decir si es una estampa que vuela cercana
a ras del espacio allí donde esta díos,
que es decir que uno cree en tan poco tiempo y en tan poca vida?
si el agua es agua y la muerte es terror y horror,|
y la vida es ligera como Mozart a media noche,
y no decir que Mozart es un estado de vida ligero,
o si el jazz es tan poco blanco que se desgarra en lo negro,
o si el saxofón de Charlie tiene un sonido escondido a tristeza y soledad,
un caballero de esos de antaño anda en una ciudad de estampas,
sin su espada ni su armadura que borro el futuro,
no es que quiera decir soledad o decir vacío o apenas morderme el labio,
pasarme la saliva y que me duela la garganta del frío hablándole solo a las arañas,
dejando mi juicio a fin de cuatro paredes y unas cuantas personalidades,
una voz y unas manos que entienden que silencio es unísono y monofónico,
hablo con las rocas y vacío mi mirada a las estrellas,
hasta que se agota mi esperanza y vaga se pierde en las rocas espaciales,
un grito se desvanece a onda corta en unos metros,
no se mueven mis labios y o se escuchan mis latidos,
una flor conoce mis desgracias pulidas a manera de diamante,
solo observo y espero,
espero tan si quiera una consecuencia, un rasgo que me de en que pensar,
no logro saber porque las estampas están en el aire y no en el piso,
me empiezo a creer solitario, a creernos devastados por el confín y la vastedad,
me empiezo a sentir ahogado por las estrellas que me asfixian,
es una condición que pasa de la humana a la condición masiva,
a la multitudinaria, a sentirse infectos por la desesperación corpórea del espíritu,
a corroerse esa alma que es una estampa casi desgastada por el humo,
no se hasta donde sea capas de llegar la soledad, que alcances tenga,
tal ves se llegue a vomitar por años,
a sentir una nausea tan profunda que se quieran sacar los ojos,
tal vez Charlie en verdad no esconde nada en su saxofón y simplemente es un vocero, una victima de la catarsis del destino o de la soledad,
una estampa de la humanidad y del delirio de persecución que esta en el aire,
o se adelanto y escupió a dios al sentir la nausea,
esta extraña fiebre no es nueva, ni siquiera desconocida,
fiebre de ansiedad, fiebre de tristeza, fiebre de un ave encerrada en su cielo,
no seria mejor dejarse arrastrar por la marea y aparecer casi dormido y casi despierto en una isla que no se quiere conocer?
seria mejor no preguntar nombres,
o quedarse mudo riendo, mostrando los colmillos de salvación antes de dormir,
pero estamos infectos, colerizados por el dengue que abarca todo,
una pluma, un sentido, una estrella, y un dios,
estamos tan radiantes de ansiedad que casi lloramos sangre,
seria mejor no pegar esas estampas y no quedarnos despiertos a media noche,
y esperar hablando con las sombras de cualquier cosa menos de la muerte,
inventar una cura para la soledad que recurre al mundo cada minuto, cada que despierta un cerebro, y cada que se da a luz un pensamiento,
pero es una condición sin escape,
entonces estaremos amarrados a las piedras y al silencio de nuestros labios
hablándole a las estrellas esperando un encuentro irreversible con la nada.
Que es una estampa en el aire?
no se que decir si es una estampa que vuela cercana
a ras del espacio allí donde esta díos,
que es decir que uno cree en tan poco tiempo y en tan poca vida?
si el agua es agua y la muerte es terror y horror,|
y la vida es ligera como Mozart a media noche,
y no decir que Mozart es un estado de vida ligero,
o si el jazz es tan poco blanco que se desgarra en lo negro,
o si el saxofón de Charlie tiene un sonido escondido a tristeza y soledad,
un caballero de esos de antaño anda en una ciudad de estampas,
sin su espada ni su armadura que borro el futuro,
no es que quiera decir soledad o decir vacío o apenas morderme el labio,
pasarme la saliva y que me duela la garganta del frío hablándole solo a las arañas,
dejando mi juicio a fin de cuatro paredes y unas cuantas personalidades,
una voz y unas manos que entienden que silencio es unísono y monofónico,
hablo con las rocas y vacío mi mirada a las estrellas,
hasta que se agota mi esperanza y vaga se pierde en las rocas espaciales,
un grito se desvanece a onda corta en unos metros,
no se mueven mis labios y o se escuchan mis latidos,
una flor conoce mis desgracias pulidas a manera de diamante,
solo observo y espero,
espero tan si quiera una consecuencia, un rasgo que me de en que pensar,
no logro saber porque las estampas están en el aire y no en el piso,
me empiezo a creer solitario, a creernos devastados por el confín y la vastedad,
me empiezo a sentir ahogado por las estrellas que me asfixian,
es una condición que pasa de la humana a la condición masiva,
a la multitudinaria, a sentirse infectos por la desesperación corpórea del espíritu,
a corroerse esa alma que es una estampa casi desgastada por el humo,
no se hasta donde sea capas de llegar la soledad, que alcances tenga,
tal ves se llegue a vomitar por años,
a sentir una nausea tan profunda que se quieran sacar los ojos,
tal vez Charlie en verdad no esconde nada en su saxofón y simplemente es un vocero, una victima de la catarsis del destino o de la soledad,
una estampa de la humanidad y del delirio de persecución que esta en el aire,
o se adelanto y escupió a dios al sentir la nausea,
esta extraña fiebre no es nueva, ni siquiera desconocida,
fiebre de ansiedad, fiebre de tristeza, fiebre de un ave encerrada en su cielo,
no seria mejor dejarse arrastrar por la marea y aparecer casi dormido y casi despierto en una isla que no se quiere conocer?
seria mejor no preguntar nombres,
o quedarse mudo riendo, mostrando los colmillos de salvación antes de dormir,
pero estamos infectos, colerizados por el dengue que abarca todo,
una pluma, un sentido, una estrella, y un dios,
estamos tan radiantes de ansiedad que casi lloramos sangre,
seria mejor no pegar esas estampas y no quedarnos despiertos a media noche,
y esperar hablando con las sombras de cualquier cosa menos de la muerte,
inventar una cura para la soledad que recurre al mundo cada minuto, cada que despierta un cerebro, y cada que se da a luz un pensamiento,
pero es una condición sin escape,
entonces estaremos amarrados a las piedras y al silencio de nuestros labios
hablándole a las estrellas esperando un encuentro irreversible con la nada.