Frangelo
Poeta recién llegado
Lamento avisarme
Y me causa pavor
Que en esta imaginación de seis dedos no exista el rencor
Me da pereza, emano simpleza
Cuando nuestros cuerpos estampados son separados por la tenue tela
Cierro los ventanales, ahora nada sale
Y me teletransporto a donde la imaginación encarna todo
Lo que Freud trató de entender de algún modo
No existen los polos
Solamente dos locos
Que pronuncian palabras sin sentido, quienes fuman cigarrillos
Los cuales dejan salir el humo, que empuja el silencio
Para llenarlo de gemidos
Donde las febriles telas
Rascan nuestro torso desnudo y nuestras piernas cadavéricas
Mi boca anticipa tus besos
La lengua recorre mis labios mientras mis dedos acarician tus huesos
De mis sombras emanan caudales
El ángel de mis eternidades me respira en la punta de mis vanidades
El miedo veloz, que te volvió atroz
Es el mismo que me ahorca y me empuja hacia vos
Queremos amor, careteamos valor
Pero cuando nace el calor
Ya no sé nada de los dos
Es ahí cuando me baño en frustración
Cuando algunas gotas chocan contra lo que las almas quieren
Me vuelvo rusiente
Realidad que acaricia mi espalda me cierne
Pero por más que los ríos cierren
Que los días ya no cuenten
Alguna tristeza de anciano o derroche de viernes
Sé y voy a poder prometerte
Que los sueños no mienten.
Y me causa pavor
Que en esta imaginación de seis dedos no exista el rencor
Me da pereza, emano simpleza
Cuando nuestros cuerpos estampados son separados por la tenue tela
Cierro los ventanales, ahora nada sale
Y me teletransporto a donde la imaginación encarna todo
Lo que Freud trató de entender de algún modo
No existen los polos
Solamente dos locos
Que pronuncian palabras sin sentido, quienes fuman cigarrillos
Los cuales dejan salir el humo, que empuja el silencio
Para llenarlo de gemidos
Donde las febriles telas
Rascan nuestro torso desnudo y nuestras piernas cadavéricas
Mi boca anticipa tus besos
La lengua recorre mis labios mientras mis dedos acarician tus huesos
De mis sombras emanan caudales
El ángel de mis eternidades me respira en la punta de mis vanidades
El miedo veloz, que te volvió atroz
Es el mismo que me ahorca y me empuja hacia vos
Queremos amor, careteamos valor
Pero cuando nace el calor
Ya no sé nada de los dos
Es ahí cuando me baño en frustración
Cuando algunas gotas chocan contra lo que las almas quieren
Me vuelvo rusiente
Realidad que acaricia mi espalda me cierne
Pero por más que los ríos cierren
Que los días ya no cuenten
Alguna tristeza de anciano o derroche de viernes
Sé y voy a poder prometerte
Que los sueños no mienten.