Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Los sueños en la mano,
un cigarrillo en la boca,
levito a tu vera
por estas amables calles,
nuestras huellas son de espuma
porque soñamos con el mar,
las hojas muertas
aterrizan en el suelo,
música de otoño
se escucha en el viento
y tu risa de cascabel
atrae a los gorriones.
Recorro estas calles
a tu lado
dejándome llevar
por la brisa que te envuelve,
las recorrí yo solo
muchas veces
y no me fijé demasiado
en ellas,
ahora todo me habla,
las baldosas,
los escaparates,
los árboles,
las papeleras,
las ventanas sonrientes...
por sorpresa
te beso en la boca,
cierras los ojos
y yo hago lo mismo,
te digo te quiero
al oído, muy bajito,
muy despacio,
para que te llegue
muy adentro...
y seguimos caminando
por estas calles amigas
sin destino aparente
pero forjando el nuestro.
un cigarrillo en la boca,
levito a tu vera
por estas amables calles,
nuestras huellas son de espuma
porque soñamos con el mar,
las hojas muertas
aterrizan en el suelo,
música de otoño
se escucha en el viento
y tu risa de cascabel
atrae a los gorriones.
Recorro estas calles
a tu lado
dejándome llevar
por la brisa que te envuelve,
las recorrí yo solo
muchas veces
y no me fijé demasiado
en ellas,
ahora todo me habla,
las baldosas,
los escaparates,
los árboles,
las papeleras,
las ventanas sonrientes...
por sorpresa
te beso en la boca,
cierras los ojos
y yo hago lo mismo,
te digo te quiero
al oído, muy bajito,
muy despacio,
para que te llegue
muy adentro...
y seguimos caminando
por estas calles amigas
sin destino aparente
pero forjando el nuestro.
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