Caetano_Bastos
Poeta recién llegado
Estas leyendo en la tarde,
lejos del tiempo, del espacio y del día nublado
deshuesando tu llamado y suplica a la noche
con el vago pensamiento aferrado a un mundo devastado
en la rutina de un libro.
No sabes si sirve,
si estas leyendo la caída del autor; la radiografía de un punto clave
o de un día trágico en su vida en una tarde como la tuya
o
te estas leyendo a ti mismo en tu segundo mas derramable anudado a la mirada de Ingeborg antes de desaparecer entre los fémures del mar blanco.
La tarde levanta el mentón. Observa su rumbo y te olvida en el horizonte. Cavila marcharse.
Tu aún eres un ser que se desborda desértico en la planicie del living.
El libro se va con la tarde. Los momentos se terminan y los viajeros se bajan del colectivo.
El Adriático vuelve a ser el sueño de los amantes.
Las tormentas vuelven a los diarios.
Se pierden entre las columnas del día las paginas en llamas que te calientan el cuerpo
y queda esa vela taciturna colgada de un pequeño hilo de humo que pende de tus ojos.
lejos del tiempo, del espacio y del día nublado
deshuesando tu llamado y suplica a la noche
con el vago pensamiento aferrado a un mundo devastado
en la rutina de un libro.
No sabes si sirve,
si estas leyendo la caída del autor; la radiografía de un punto clave
o de un día trágico en su vida en una tarde como la tuya
o
te estas leyendo a ti mismo en tu segundo mas derramable anudado a la mirada de Ingeborg antes de desaparecer entre los fémures del mar blanco.
La tarde levanta el mentón. Observa su rumbo y te olvida en el horizonte. Cavila marcharse.
Tu aún eres un ser que se desborda desértico en la planicie del living.
El libro se va con la tarde. Los momentos se terminan y los viajeros se bajan del colectivo.
El Adriático vuelve a ser el sueño de los amantes.
Las tormentas vuelven a los diarios.
Se pierden entre las columnas del día las paginas en llamas que te calientan el cuerpo
y queda esa vela taciturna colgada de un pequeño hilo de humo que pende de tus ojos.