Estas maltrechas espaldas
aguantan la carga de la vida.
Pesada carga que arrastramos
y que alguien –no sabemos quien-
empuja y empuja
hasta doblegarnos.
Y, en un instante, llevarnos
a lo que fuimos, a lo imperfecto.
Estas maltrechas espaldas
son el reflejo de lo vivido
y de lo no vivido.
De lo que se acumula.
Es la que nos pide que paremos
cuando en el horizonte
se acerca el ocaso y
la penumbra nos envuelve.
aguantan la carga de la vida.
Pesada carga que arrastramos
y que alguien –no sabemos quien-
empuja y empuja
hasta doblegarnos.
Y, en un instante, llevarnos
a lo que fuimos, a lo imperfecto.
Estas maltrechas espaldas
son el reflejo de lo vivido
y de lo no vivido.
De lo que se acumula.
Es la que nos pide que paremos
cuando en el horizonte
se acerca el ocaso y
la penumbra nos envuelve.
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