Estás matada en mí

Estás matada en mí, pero no has muerto
día a día riego el sendero
para que el pasto cicatrice el suelo
y astillo el agua para escombrar
tu perpetuidad de cielo
y cuando dejo de rodar en el vértigo y
despierto
las olas se han hundido y tu imagen
perfuma el agua
dormida
Y yo te he matado donde existes en mí
muerto
Y puedo matar tu cadáver
o hacharte como a la rama
crecida
y aunque te mato no puedo
porque tengo que hachar la
tierra


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
 
Qué fenómeno eres Jorge, que intensidad de versos, propios de un genio.

Estás matada en mí, pero no has muerto
día a día riego el sendero
para que el pasto cicatrice el suelo
y astillo el agua para escombrar
tu perpetuidad de cielo
y cuando dejo de rodar en el vértigo y
despierto
las olas se han hundido y tu imagen
perfuma el agua
dormida
Y yo te he matado donde existes en mí
muerto
Y puedo matar tu cadáver
o hacharte como a la rama
crecida
y aunque te mato no puedo
porque tengo que hachar la
tierra


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
 
A veces no matas un cariño sin matarte antes, osea vivira por siempre.
Siempre es un lujo pasearce por sus excelentes letras maestro.
Saludos.
 
Estás matada en mí, pero no has muerto
día a día riego el sendero
para que el pasto cicatrice el suelo
y astillo el agua para escombrar
tu perpetuidad de cielo
y cuando dejo de rodar en el vértigo y
despierto
las olas se han hundido y tu imagen
perfuma el agua
dormida
Y yo te he matado donde existes en mí
muerto
Y puedo matar tu cadáver
o hacharte como a la rama
crecida
y aunque te mato no puedo
porque tengo que hachar la
tierra


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Tremendo poema, donde se conjugan amor, nostalgia, melancolía, resignación, abandono, desesperanza, con un aderezo inscrito en lo arcano. O al menos, eso es lo que yo he percibido, mas pudiera estar errado en mi análisis.
Un fuerte abrazo, amigo mío.
 
Estás matada en mí, pero no has muerto
día a día riego el sendero
para que el pasto cicatrice el suelo
y astillo el agua para escombrar
tu perpetuidad de cielo
y cuando dejo de rodar en el vértigo y
despierto
las olas se han hundido y tu imagen
perfuma el agua
dormida
Y yo te he matado donde existes en mí
muerto
Y puedo matar tu cadáver
o hacharte como a la rama
crecida
y aunque te mato no puedo
porque tengo que hachar la
tierra


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Ayyy Jorge, muerte y vida siempre unidas en ese instante eterno que suele ser el del amor. Tus versos son sublimes, bellos, un deleite para todos los sentidos y para el alma. Me ha encantado leerte. Besazos, mi querido maestro, llenos de cariño y de admiración.....muáááácksss.....
 
Estás matada en mí, pero no has muerto
día a día riego el sendero
para que el pasto cicatrice el suelo
y astillo el agua para escombrar
tu perpetuidad de cielo
y cuando dejo de rodar en el vértigo y
despierto
las olas se han hundido y tu imagen
perfuma el agua
dormida
Y yo te he matado donde existes en mí
muerto
Y puedo matar tu cadáver
o hacharte como a la rama
crecida
y aunque te mato no puedo
porque tengo que hachar la
tierra


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT


notable el dominio de la imagen sin herir la palabra.
 
Estás matada en mí, pero no has muerto
día a día riego el sendero
para que el pasto cicatrice el suelo
y astillo el agua para escombrar
tu perpetuidad de cielo
y cuando dejo de rodar en el vértigo y
despierto
las olas se han hundido y tu imagen
perfuma el agua
dormida
Y yo te he matado donde existes en mí
muerto
Y puedo matar tu cadáver
o hacharte como a la rama
crecida
y aunque te mato no puedo
porque tengo que hachar la
tierra


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Magníficos versos como siempre estimado y querido maestro, te dejo mi saludo con afecto, mil bendiciones.
 

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