Alfredo Vicente Guzman
Poeta asiduo al portal
[FONT="]Yo tenía una hoja que era una selva
[FONT="]pero el aliento del norte corta como un machete.
[FONT="]Yo tenía un gorrión que despertaba al alba
[FONT="]pero el huracán silencioso arranca los cantos.
[FONT="]Yo tenía una luciérnaga que deslumbraba al sol
[FONT="]pero la sombra apaga las estrellas,
[FONT="]y la noche las sepulta.
[FONT="]
[FONT="]Hay una lágrima que cuaja
[FONT="]en las grietas de una estatua de sal,
[FONT="]y un pensamiento naufragando
[FONT="]en la orilla de un agujero negro.
[FONT="]
[FONT="]¡Que se eche a andar!
[FONT="]¡Que se eche a andar!
[FONT="]Que palpiten las galaxias,
[FONT="]que el viento y mar fecundan la tierra,
[FONT="]que el amor rompa miradas de piedra y sal.
[FONT="]pero el aliento del norte corta como un machete.
[FONT="]Yo tenía un gorrión que despertaba al alba
[FONT="]pero el huracán silencioso arranca los cantos.
[FONT="]Yo tenía una luciérnaga que deslumbraba al sol
[FONT="]pero la sombra apaga las estrellas,
[FONT="]y la noche las sepulta.
[FONT="]
[FONT="]Hay una lágrima que cuaja
[FONT="]en las grietas de una estatua de sal,
[FONT="]y un pensamiento naufragando
[FONT="]en la orilla de un agujero negro.
[FONT="]
[FONT="]¡Que se eche a andar!
[FONT="]¡Que se eche a andar!
[FONT="]Que palpiten las galaxias,
[FONT="]que el viento y mar fecundan la tierra,
[FONT="]que el amor rompa miradas de piedra y sal.