Por Hebert Fayet.
Querida madre, mi anhelo
fue poder llegar a ti
con el deseo sincero
de que los cumplas feliz,
y el verso que prometí
hoy en tu día entregarte
fue escrito para ofrendarte
con mi respeto sagrado
el cariño emocionado
que tú has sabido ganarte.
Y este cinco de Febrero
al cumplir un año más
te saludan los veleros
que cruzan el ancho mar
y si escuchas un cantar
trepando por tu ventana
es porque el sol de mañana
pidió desde el horizonte
que te canten en las ramas
los pajaritos del monte.
Y por ser tu cumpleaños
te perfuman los jardines
con esencia de geranios
siemprevivas y jazmines
y el llorar de unos violines
vuelca en la noche un sentir
como queriendo decir
en una forma sentida
¡para ti madre querida
qué los cumplas muy feliz!
Querida madre, mi anhelo
fue poder llegar a ti
con el deseo sincero
de que los cumplas feliz,
y el verso que prometí
hoy en tu día entregarte
fue escrito para ofrendarte
con mi respeto sagrado
el cariño emocionado
que tú has sabido ganarte.
Y este cinco de Febrero
al cumplir un año más
te saludan los veleros
que cruzan el ancho mar
y si escuchas un cantar
trepando por tu ventana
es porque el sol de mañana
pidió desde el horizonte
que te canten en las ramas
los pajaritos del monte.
Y por ser tu cumpleaños
te perfuman los jardines
con esencia de geranios
siemprevivas y jazmines
y el llorar de unos violines
vuelca en la noche un sentir
como queriendo decir
en una forma sentida
¡para ti madre querida
qué los cumplas muy feliz!