R i g o
Poeta reconocido.
Pienso mucho en esta mi muerte cercana,
tentadora, dulce, metálica, es de metal,
es de metal y es espejo, es miel que invita,
es labios nunca probados.
Pienso en esta muerte tan aquí tan a dos pasos,
tan navaja, tan pastillas, tan balazo, tan ojos de mujer
tan maquillaje barato y falda de poliéster, tan mía
esta muerte de cempasúchil y de mirra, en esta muerte
de respiro y de alivio, esta delicada muerte, la mía,
que aleja del asfalto, que eleva, que sopla olvido, que calla.
Que es un negro punto final, que corta de tajo los puntos
suspensivos de la vida, tan gris, gris, ciudad.
Pienso en mi muerte y en Vallejo triste, mirándolo todo,
triste por él, por dios, por el lector, por los otros,
pienso en Vallejo, en su profunda melancolía,
pienso en Vallejo, en su hambre de muerte en París
y en su poesía para recitarse llorando.
Pienso en mi muerte
y pienso en lo inútil que es pensar en la muerte,
y en lo inútil que tiene en el fondo la poesía.
Pienso en mi muerte y en ésta, la poesía,
terrible condena que párvulos hemos aceptado,
pienso en esta mi muerte, que ya me ha entrado
por los dedos, que ya me sabe en la boca
pienso en la muerte y en lo tortuoso de la palabra.
pienso en la palabra y en la locura y en el amor.
Pienso en mi muerte y en Sabines,
¡ah!, Sabines, nadie muere de amor, morimos
de cáncer, de lepra, de sida, de locura,
de melancolía, del azúcar, morimos
por suerte, morimos por favor, por amargura
por desamor, pero nunca por amor. Sabines,
nadie muere de amor, se muere de necesidad
se muere de celo, se muere por el odio,
por la patria, nadie muere de amor, el amor
es lo que vive, aún después de los gusanos.
Pienso en mi muerte que ni es tan mía
y que es tan de todos, tan social, tan pipiris nice,
pienso en la muerte y en la estupidez del sepulcro
y en esa tontería hipócrita del velorio, y en los gastos excesivos.
no quisiera molestar a nadie. No quisiera
hacerlos gastar sus lágrimas, prefiero, amigos
familiares, que las guarden para llorar flotando
en las alegrías futuras.
Pienso en ti muerte, muerte de todos,
muerte puta, que vas por el mejor postor,
muerte fácil, sencilla simple, muerte cabaretera
muerte de nadie, muerte vulgar, muerte
ni tú eres fiel, me he mentido al llamarte mía
eres la reina de las prostitutas apoltronada
en tu altar de cuerpos desnudos, rodeada
de versos, besos, lágrimas, pinche puta muerte
no mereces más versos míos
yo me salgo a vivir.
tentadora, dulce, metálica, es de metal,
es de metal y es espejo, es miel que invita,
es labios nunca probados.
Pienso en esta muerte tan aquí tan a dos pasos,
tan navaja, tan pastillas, tan balazo, tan ojos de mujer
tan maquillaje barato y falda de poliéster, tan mía
esta muerte de cempasúchil y de mirra, en esta muerte
de respiro y de alivio, esta delicada muerte, la mía,
que aleja del asfalto, que eleva, que sopla olvido, que calla.
Que es un negro punto final, que corta de tajo los puntos
suspensivos de la vida, tan gris, gris, ciudad.
Pienso en mi muerte y en Vallejo triste, mirándolo todo,
triste por él, por dios, por el lector, por los otros,
pienso en Vallejo, en su profunda melancolía,
pienso en Vallejo, en su hambre de muerte en París
y en su poesía para recitarse llorando.
Pienso en mi muerte
y pienso en lo inútil que es pensar en la muerte,
y en lo inútil que tiene en el fondo la poesía.
Pienso en mi muerte y en ésta, la poesía,
terrible condena que párvulos hemos aceptado,
pienso en esta mi muerte, que ya me ha entrado
por los dedos, que ya me sabe en la boca
pienso en la muerte y en lo tortuoso de la palabra.
pienso en la palabra y en la locura y en el amor.
Pienso en mi muerte y en Sabines,
¡ah!, Sabines, nadie muere de amor, morimos
de cáncer, de lepra, de sida, de locura,
de melancolía, del azúcar, morimos
por suerte, morimos por favor, por amargura
por desamor, pero nunca por amor. Sabines,
nadie muere de amor, se muere de necesidad
se muere de celo, se muere por el odio,
por la patria, nadie muere de amor, el amor
es lo que vive, aún después de los gusanos.
Pienso en mi muerte que ni es tan mía
y que es tan de todos, tan social, tan pipiris nice,
pienso en la muerte y en la estupidez del sepulcro
y en esa tontería hipócrita del velorio, y en los gastos excesivos.
no quisiera molestar a nadie. No quisiera
hacerlos gastar sus lágrimas, prefiero, amigos
familiares, que las guarden para llorar flotando
en las alegrías futuras.
Pienso en ti muerte, muerte de todos,
muerte puta, que vas por el mejor postor,
muerte fácil, sencilla simple, muerte cabaretera
muerte de nadie, muerte vulgar, muerte
ni tú eres fiel, me he mentido al llamarte mía
eres la reina de las prostitutas apoltronada
en tu altar de cuerpos desnudos, rodeada
de versos, besos, lágrimas, pinche puta muerte
no mereces más versos míos
yo me salgo a vivir.